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¿Por dónde empiezo?

 

Creo que (me) lo había preguntado tantas veces, que solo me faltaba preguntárselo a Google 🤷‍♀.

 

Y justo ahora, cuando empieza este nuevo año, es momento de volverlo a preguntar:

 

¿Por dónde empiezo?

 

…Aún así, siento que de alguna manera ese inicio, encierra algo de “magia especial”.

 

El año se ve como esos cuadernos nuevos, que me sentía feliz de estrenar cuando estaba en el colegio.

 

Tantas páginas en blanco y a ninguna de ellas le tenía miedo.

 

Tantos lápices, lapiceros, colores, marcadores y herramientas para escribir historias…que no puedo sentir más que emoción por empezar (emoción, con algo de “susto”)

 

Pero sé que ese efecto, como de una “pastillita”, también puede acabarse.

Y es que por más energía que haya, no existe algo emocional como las pilas Energizer (de esas que duran y duran)

 

Las frustraciones, generan “batería baja”.

Lo inesperado, genera “batería baja”.

Que muchas cosas no salgan como queremos, generan “batería baja”.

 

Pero hay que RETO-MAR…

Retarnos a mantener la calma y disfrutar lo que significa estrenar… Estrenar y empezar.

 

Día a día.

Pasito a pasito (y pueden leer esta línea cantando😝)

Uno a uno.

Actividad por actividad.

 

…Sin sentirnos abrumados por un todo.

Viviendo presentes, en el presente -tal como alguna vez se lo escuché a mi hermano-.

 

Y no me malinterpreten, porque en realidad quiero que estas palabras trasciendan el usual “moti-VACIO-nal”.

Sí, moti-VACIO-nal.

Palabra vacías, huecas, sin propósito y que parecen ver todo de una manera ideal.

Palabras que se ven por todas partes y que no generan un real efecto en ninguno.

 

Quiero que estas palabras, sean un recordatorio (para quien las lee y para mí) de esos sueños que tenemos presentes, justo antes de iniciar el año.

 

Porque no quiero que se conviertan en esa bicicleta estática, en la que resultamos poniendo las toallas y la ropa.

Ni esa anualidad en el gimnasio, al que solo visitamos el día de la inscripción.

 

Quiero que este año, esa frase cliché: “Que se cumplan todos tus sueños”, se convierta en una realidad.

Una realidad que me encuentre despierta y viva.

Viva, sin importar que a veces también me sienta cansada o triste.

 

…Y es que he aprendido que quizá mis proyectos no saldrán como los imagino, pero quizá resultarán aún mejor que eso.

Porque la vida me ha demostrado que todo puede cambiar.. y simplemente, entre más dispuesta esté a “moverme”, todo fluirá. Y la vida y yo, bailaremos juntos.

 

¿Cuál es mi misión?

 

Disfrutar del asombro.

 

¡Feliz año nuevo! (así el año haya iniciado ya hace algunos días)