Las historias de FER-nómeno Vol. 1

Todo empieza por algo (acabo de descubrir América con esa intro), pero, “y ajá”. ¡Es la verdad!

En realidad, no sé a qué edad empecé a hablar, pero si sé que fue algo pequeña, porque incluso hay una anécdota al respecto. Sea verdad, o “mito urbano” generado por madre orgullosa de su hija, todavía lo cuento y me hace gracia.

En una ocasión, estaba con ella en un taxi y, durante el camino, estaba conversando sobre cualquier cantidad de historias que puedan ocurrirse.

Una vez acabó el viaje y debíamos bajar, mi madre le pagó al taxista y el señor le preguntó que si yo era “enanita” o tenía algún problema de crecimiento pues era demasiado pequeña pero hablaba mucho. Ella, se sonrió y bajó del taxi, y aunque yo no tengo ni medio recuerdo de esa historia, cuando me la contaron dije: ¡Parce, es que yo hablo hasta por los codos y eso me pasa desde que era una “pulga” o más a mi modo: “desde que cagaba amarillo”! jajaja

Hablo hasta por los codos y el ejercicio de poner eso en una historia escrita, me genera algo de diversión y hace a la vez que “le baje a las revoluciones” porque no escribo a la velocidad con la que hablo, porque quiero escribir empleando el mismo lenguaje que utilizo verbalmente, y como no me da para acompañarlo con el tradicional movimiento de manos o la particular cara de loca y muecas típicas, no es tan “charro” (dícese de gracioso, “funny”, divertido).

Pero bueno, heme aquí, con el ánimo de contar una historia escrita y compartirla. Dos cosas que siempre me han encantado.

Para aquello de la contextualización, así como en los primero capítulos de las novelas en los que cuentan la historia de la protagonista que nació en un ranchito y era mugrosa para luego convertirse en semejante bizcocho (mamacita, hermosura, una belleza) , voy a contar un poco más sobre mí.

Eso sí, que se note que mi ejemplo comparativo proviene de pura novela mexicana, de esas con las que crecí y que marcaron mi vida.

Mi nombre es Luisa Fernanda y nací un 27 de noviembre de 1987 en la ciudad de Medellín, Colombia.

Si usted tiene más de 35 dirá que soy  un “pollita”, una “bebé”, que estoy muy “chiquita” y con toda una vida por delante.

Si por el contrario,  usted está por debajo de los 30, o mejor aún, debajo de los 20, ya pensará que tengo un “kilometraje” largo y que hago parte del club de los de avanzada edad.  ¡Brindo por la “relatividad” de las cosas!

Desde hace un tiempo, y no sé decir cuánto porque efectivamente es bastante relativo y me pierdo en las cuentas,  empecé a leer un montón de mensajes en mi entorno que iban dirigidos claramente a mí con información absolutamente personal y quizá, de alguna manera trascendental.

La mal (o bien) llamada crisis de los 30, y eso que apenas iba cerca de los 28, me revolucionó el cerebro con un montón de cuestionamientos por los cuales todos sé que hemos pasado alguna vez.

Sentido de vida, qué hacer, para dónde voy, cuál es mi proyecto, qué se viene, blah blah blah lleno de puras preguntas que para mí se volvieron abrumadoras, angustiantes y que tenían de fondo una de esas bandas sonoras en las que la protagonista está encerrada en el baño llorando con la pestañina  regada y cara de culo (pero de los culos feos).

En medio de todo, sentía que el enfoque hablaba de volver a mí y a la esencia que  he estado re descubriendo los últimos años a través de un montón de experiencias que luego les iré contando. Y aunque no soy una re encarnación del Dalai Lama, una familiar perdida de Jodowrosky y no me riman las frases como a Cohelo, si tengo un montón de realidades que quizá, de alguna manera, se parecerán a la tuya.

¡Esa es mi idea!

Conectar con vos y hacerlo a través de la experiencia.

Me leés y quizá no nos parecemos en nada, pero quizá, me parezco más de lo que quisieras admitir y en medio de estas líneas podrás re interpretar un montón de cosas de tu entorno… así como lo hacés en tus conversaciones más profundas con tu mejor amigo(a) o cuando le pedís consejo a tus maestros de vida.

Mi invitación: Compartir

Es por esto que hoy, 27 de noviembre de 2015,  cuando celebro 28 años de estar presente con este cuerpito, y en este planeta,  me decido a compartir con vos un montón de historias para que nos conectemos a través de ellas.

Esto no es necesariamente un blog de superación personal o de moda o de cocina o de tecnología o de política. Es un blog simple, un blog de vida que quiero vivir con vos,  teniendo como base algo sencillamente sublime y que re descubrí hace poco: La vida es amar-i-lla.

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