Vol. 14 ¡Que se tenga Coelho, que aquí llegué yo!

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Desde hace varios días he venido pensando algo 🤔…

Todos andamos idealizando la mayoría de cosas que vemos y sin duda, una de ellas, es el amor de pareja.

Y no me malinterpreten “plis”.

Agradezco en muchas ocasiones sentirme inspirada por amores bonitos, reales y presentes.

Y tampoco quiero decir que las redes sean el espacio para mostrar las peleas, disgustos y desacuerdos entre dos (siempre me han dicho que: “los trapitos sucios se lavan en casa” 👕👚).

Lo que me parece más teso, es que muchas veces ver eso, nos hace sentir mal respecto a lo que tenemos y vivimos.

Tendemos a creer que los otros viven un “amor de verdad” -y nosotros no-.

Que jamás pelean -y nosotros sí-.

Que todos sus momentos son perfectos -y los nuestros no-.

Que son inquebrantables -y nosotros sí-.

… 🤷🏼‍♀

La verdad: “De puerticas pa’dentro”, son muchas otras las historias.

Creo que amar bonito, es tener la convicción y certeza, que eso significa construir juntos.

Aunque a veces con la misma mano que lo acaricies, sea con la que le quieras meter un puño 🙊🤣…

Amar a veces cuesta un poquito, porque ni siquiera hemos aprendido bien a amarnos a nosotros mismos.

Y es que a veces nuestros mayores errores (y los de toda la historia) han sido cometidos “en nombre del amor”.

Así que andamos por ahí abriendo  nuevas heridas y volviéndolas a cuidar, esperando que se curen.

Pero lo que sí he descubierto en este tiempo, es que en definitiva, el amor es también (entre muchas otras cosas)  una e-lección.

Sí, una enseñanza-lección.

Algo que nosotros elegimos/decidimos, para vivir una experiencia de aprendizaje.

¿Quién de ustedes sabe cuando un moco se le está asomando por la nariz 🙈? jajaja

Pues puede que alguien diga que lo siente (como cuando uno en el fondo del corazón sabe que algo no anda bien). Pero la verdad, es que se necesita de un espejo -o un muy buen amigo- que le diga que hay una vaina asomándose y necesita sacarla de ahí.

Muchas veces, ese espejito principal, es nuestra pareja. Y la verdad, es que no siempre nos deja ver con sutileza y ternura, que hay un “moco” saliendo en público.

Ese otro, que comparte conmigo siempre, es quien a veces saca “lo peor” de mí.

Ese que a veces me dice con hechos, eso que aún no tengo resuelto y hace que la mayoría de palabras en mi vocabulario, sean impronunciables en lugares públicos 🤬.

Ese otro que me “saca de quicio” como una manera de hacerme salir de mi zona de confort.

Y claro está, ese otro que me hace reír y sonreír. Que me hace sonrojar, que me recuerda que sí soy capaz de seguir adelante y crear muchas cosas, que a veces ni imagino. Ese otro que es presencia, compañía y amistad.

… y es ahí cuando entiendo que el amor, es en sí una maestría.

La maestría que cada quien elige hacer.

Gracias maestro🧔🏻 . Esto es para ti.

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